sábado, 27 de agosto de 2011
¿Sabes? Esta noche no he logrado dormir, no por los dolores ni por falta de ganas… Bueno, en realidad pensándolo bien, si que ha sido por dolor, pero no físico era todo interno, y ese es bastante peor según mi punto de vista… Pff, no sé, no puedo ser tan fuerte, no lo soy, no tanto como pensaba, en realidad siempre me he visto débil, pero he tenido a alguien que me ha transmitido esa fuerza que me ha permitido seguir, pero, curiosamente, hoy me siento más débil e incapaz que nunca, siento como el mundo se derrumba bajo mis pies, no…. En realidad soy yo la que se derrumba poco a poco… Siento como los pilares que sostienen mi vida, mi “felicidad” están llenos de agujeros y por más yeso que les ponga, por más que intento arreglarlos, más se rompen… Es curioso ¿no? Cuanto más intento hacer las cosas bien, peor me salen, aunque ponga todo mi empeño, nunca es suficiente… Hoy vuelven a recorrer mi cabeza pensamientos que hacía días que no aparecían por ahí, sensaciones que mi cuerpo hacía tiempo que no sentía, y ese miedo… ¡Agg, Es algo insoportable! Son demasiadas sensaciones extremadamente diferentes juntas al mismo tiempo. Lo curioso es que después de mucho, ahora si tengo ganas de sentir, pero no esto… Porque esta noche todo lo que he sentido ha sido miedo, pánico. Recorría cada centímetro de mi piel. Miedo de volver a querer sentir, miedo de que lo que ahora me hace sentir tan bien después sólo consiga hacerme llorar, miedo a perder, miedo a tener, miedo a querer. Siempre me han dicho que soy una persona muy cursi, en realidad, tienen razón. Siempre he pensado que lo más bonito que hay en el mundo es el amor, el más bello sentimiento, el mejor anhelo… Siempre he pensado que todo lo que necesita la gente, es amor. Siempre. Pero, ahora… Es lo que más miedo me da… Veras, cuando amas de verdad, cuando… Das tu alma, tu cuerpo, tu corazón… Cuando entregas todo a otra persona sin importarte nada más, solo aquella persona amada y después todo se estropea y tu caes en un abismo y sientes que nada merece la pena porque él no está y entonces sólo quieres desaparecer tu también, cuando piensas que jamás podrás volver a sentir algo siquiera parecido por nadie y que si lo vuelves a sentir pasará lo mismo, una y otra vez… Porque quieres confiar, pero has perdido hasta la confianza en ti misma, y te invaden mil sensaciones, pero, lo que más notas es ese agujero en el pecho que duele más que mil puñales clavándose a la vez por todo tu cuerpo y sientes que todo está perdido, ya nada es igual, nada está claro, no sólo porque las lágrimas te impiden ver con claridad, sino también porque te das cuenta de que todas esas sensaciones que has ido experimentando con el paso del tiempo se han ido transformando en una sola, que se ha apoderado de ti poco a poco, ese odio que sentías era sólo rabia y si lo miras bien te das cuenta de que es impotencia que más tarde se convierte en tristeza, que en realidad después tú puedes hacer desaparecer, eres la única que puede, pero no quieres ¿Por qué? La conclusión es miedo. Porque cuando amas con todo tu ser, cuando sin esperar nada a cambio lo das todo y te rompen el corazón… Te atrapa el miedo de que vuelva a ocurrir lo mismo, el miedo de darlo todo y que solo sirva para que te hagan sufrir, poco a poco vas sintiendo menos miedo pero hay algo que tarda mucho en desaparecer, el miedo... De darte por completo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario