sábado, 27 de agosto de 2011
¿Sabes? No puedo sacarte de mi cabeza… No sé, desde que llegaste tú todo lo demás perdió importancia, por no decir que lo único que me importaba eras tú, solo tú. ¿Es irónico verdad? Me pasaba el día entero soñando despierta, contando las horas que quedaban para volver a casa y hablar contigo, mirando el móvil sin parar para ver si tenía alguna perdida tuya y cuando me sonaba el móvil… Me aparecía una sonrisa en la cara porque sabía que eras tú… Nunca nadie había conseguido hacerme sonreír con tantas ganas, a veces hasta me acababan doliendo las mejillas, y cuando me besaste… Deseaba que aquella tarde no acabara nunca, que el tiempo se parara y no separarme de ti nunca… Una corriente eléctrica recorrió mi tripa, esa sensación que sientes con el primer beso o con tu primer amor, esa que piensas que solo vas a sentir una vez en la vida, y eso es lo que pensaba yo hasta que te conocí. La verdad es que no sé porque me sorprendió tanto si ya la sentía cuando hablábamos, ¿Cómo no iba a sentirlo con lo que me decías? Para eso tendría que tener un corazón de hielo, y creo que tú lo fundiste. ¿Qué por qué es irónico? Porque la verdad es que todo sigue igual que antes… Bueno, todo no, ya no estás…
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario